Dirección
Calle José Ortega y Gasset 44, 1ºC
Madrid 28006
España
Teléfono
0034 91 401 7272
23 de Junio de 2017
Tarifas Oficiales 2017 Nozaleda y Lafora
unidades-clinicas
El tratamiento de la enfermedad mental, así como la promoción de la salud, no deben enfocarse únicamente desde el diagnóstico.

En la elección del proceso terapéutico intervienen diferentes factores como la edad (es fundamental el tratamiento diferenciado y especializado del niño y del adolescente, así como de las personas de edad avanzada), la coexistencia de otras enfermedades o síntomas somáticos (como enfermedades neurológicas, dolor crónico o pacientes polimedicados) o la situación y el bagaje personal de cada paciente (problemas laborales, de pareja, de familia, de relación social, de desarrollo o situaciones de sobrecarga) merecen ser valorados de forma individual y derivados a tratamiento especializado según sus necesidades.
I UNIDAD DE PSIQUIATRÍA GENERAL Y PSICOLOGÍA
La enfermedad mental exige un análisis personalizado y contextualizado en cada caso. Su tratamiento no se limita a la farmacología, el paciente muchas veces carece de información sobre su diagnóstico y su tratamiento y esto les lleva a una sensación de desconocimiento, de desamparo. No existe una cultura de explicar al paciente lo que vemos, qué le pasa, qué podemos hacer, cómo le podemos ayudar, o incluso poder explicarle que a veces nosotros mismos desconocemos el diagnóstico, o necesitamos tiempo para llegar a conclusiones definitivas, o hasta qué punto podemos ayudarle o será de más ayuda otro tipo de recomendaciones que no mantenernos rígidos sobre fórmulas de tratamiento que no están siendo efectivas, desde la honestidad.

Nuestra manera de trabajar destaca por el servicio integral a las necesidades del paciente, por una dedicación minuciosa que incluye no sólo la asistencia terapéutica sino también toda la información requerida por el usuario, tanto en lo referente al diagnóstico como al tratamiento y al pronóstico. Nosotros recomendamos una valoración psiquiátrica inicial en la que proceder al diagnóstico buscando así la optimización del tratamiento, según las necesidades.

No se trata solo de la enfermedad mental grave. Precisamente por ser esta nuestra principal preocupación, abordamos la prevención con especial interés.

Las situaciones de estrés mantenido pueden sobrepasar nuestra capacidad de adaptación (problemas en el trabajo, con la pareja, la familia, o la pérdida de seres queridos), pueden no llegar a constituir enfermedades mentales en sí mismas, pero producen un malestar psíquico continuado. Bien orientados por un profesional, podemos aclarar la sensación de confusión, analizar las diferentes formas de afrontamiento, ahondar en los recursos y las carencias individuales y facilitar la búsqueda de soluciones.

En los casos de enfermedad mental, al disponer de un equipo tan amplio, cubrimos de forma especializada prácticamente todos los ámbitos de la psiquiatría y la psicología.
II UNIDAD DE NEUROPSIQUIATRÍA Y NEUROPSICOLOGÍA
La neurología y la psiquiatría son dos ciencias diferenciadas que en numerosas ocasiones se solapan.

En la Clínica disponemos de personal especializado en el tratamiento de las complicaciones psiquiátricas de las enfermedades neurológicas, así como de una Unidad Diagnóstica con una amplia oferta de evaluaciones cuya finalidad es definir con la máxima exactitud posible las carencias intelectuales o cognitivas del usuario.

En ocasiones observamos déficits intelectuales o neuropsicológicos congénitos (relacionados con el cociente intelectual o con trastornos del desarrollo) y otras veces déficits adquiridos con el tiempo, ya sea secundarios a daño cerebral (Traumatismos Craneoencefálicos, Accidentes Cerebrovasculares, Secuelas Postquirúrgicas etc.,) o en el contexto de enfermedades cerebrales degenerativas o progresivas (diferentes tipos de Demencia, algunas enfermedades psiquiátricas como la Esquizofrenia etc.,).

El paso de los años también resta habilidades cognitivas susceptibles de ser evaluadas. Desde edades tempranas (hablamos de cuarenta o cincuenta años y personas intelectualmente activas) nosotros mismos observamos una merma en algunas funciones cognitivas que, por la razón que sea, ejercitamos menos.

La importancia de la detección precoz y la puesta en marcha de programas personalizados de entrenamiento pueden retrasar el envejecimiento y recuperar esas habilidades perdidas (conocido por el término anglosajón brain-fitness).

Las Alteraciones de la Memoria Asociadas a la Edad (AMAE) son una fuente de preocupación para las personas mayores. No existen tratamientos farmacológicos que hayan demostrado eficacia en el tratamiento de estas alteraciones, cuya gravedad es muy variable. Solo con el entrenamiento cognitivo se puede retrasar e incluso recuperar estas pérdidas de memoria.

En los casos de demencia, no se ha demostrado la eficacia del entrenamiento cognitivo en la prevención, si bien sí existen diferentes estrategias de uso generalizado en diferentes programas terapéuticos que mejoran el tiempo de evolución y ayudan a optimizar otras áreas cognitivas del paciente.
III UNIDAD DE PERSONALIDAD Y TRASTORNOS ADAPTATIVOS
Todos los seres humanos tenemos una serie de rasgos que configuran nuestra personalidad y nos ayuda a adaptarnos al medio. Estos rasgos, por definición, son características cuantitativas y no cualitativas: se puede ser más o menos obsesivo, más o menos perfeccionista, más o menos dependiente, más o menos impulsivo, más o menos suspicaz… La predominancia de unos u otros rasgos nos define. Define nuestra manera de vivir, de relacionarnos con el medio y con nosotros mismos.

En ocasiones nuestra propia manera de ser nos aleja de la adaptación, provocando problemas de relación con los demás o sensación de infelicidad. Esto, llevado al extremo, puede ser una enfermedad mental (los conocidos como Trastornos de la Personalidad), pero no hace falta llegar al extremo para que produzca sufrimiento.

Aunque el diagnóstico de estas enfermedades es clínico (análisis de los síntomas llevado a cabo por un especialista), suele ser aconsejable el apoyo de herramientas psicodiagnósticas que ayuden a definir con mayor exactitud nuestros rasgos de personalidad y nuestra forma de relacionarnos. Existen diferentes maneras de aproximarnos al conocimiento de la personalidad: los test de tipo “proyectivo” (estudio de la personalidad desde el inconsciente) o los test “psicométricos” (estudio específico de rasgo). En la Clínica disponemos de herramientas y personal especializado en el diagnóstico de la personalidad.

El conocimiento de nuestra manera de ser orienta a la hora de establecer planes terapéuticos cuando nos encontramos con Trastornos Adaptativos, ya sea por problemas de adaptación al entorno como a acontecimientos vitales o a nuestras propias vivencias, que en ocasiones producen un intenso sufrimiento.

Los casos de Trastorno de la Personalidad graves pueden requerir un tratamiento “súper especializado” y en un encuadre específico. Desde la Clínica colaboramos con diferentes especialistas y centros adecuados a los que dirigir a las personas que padecen este tipo de enfermedades y no saben dónde acudir.
IV UNIDAD DE PSIQUIATRÍA Y PSICOLOGÍA CLÍNICA INFANTO JUVENIL
1- PSIQUIATRÍA Y PSICOLOGÍA INFANTIL
Los niños no son adultos en pequeño, y cada uno tiene su propia manera de pensar, de sentir y de comportarse. Para que el niño pueda aprender e ir haciendo frente a las adversidades cotidianas, tiene que poder integrar un correcto desarrollo social, emocional y cognitivo. La relación del niño con su familia será la piedra angular en este proceso así como su vida a nivel escolar y social.
Los trastornos psicológicos en la infancia se caracterizan porque limitan el crecimiento psicológico del niño con la consiguiente repercusión sobre su adaptación. Esto dificultará que el niño logre el desarrollo de sus potenciales, con disminución de su autoestima y posibles repercusiones en vida adulta.

En Nozaleda y Lafora tenemos como objetivo prestar un servicio clínico para la detección, diagnóstico, tratamiento y prevención de los problemas psicológicos de la infancia. Una parte esencial de nuestro trabajo será ofrecer apoyo a las familias para que sean ellos mismos quienes puedan emplear sus propias herramientas de un modo competente en el cuidado y educación de sus hijos.

Nuestra metodología se basa en evaluar las necesidades del niño y trabajar según un plan individualizado de tratamiento, siempre partiendo del nivel de desarrollo del niño y utilizando un abordaje integrador.
• ¿Cuándo solicitar ayuda de un especialista?

A menudo son los padres los primeros en reconocer que el niño tiene un problema emocional o del comportamiento. En otras ocasiones, la preocupación puede partir de la escuela u otros entornos del niño. En todo caso, la decisión de buscar ayuda profesional puede ser difícil y dolorosa para los padres.

Algunos de los signos que nos indican que puede ser útil o necesario buscar ayuda especializada son:

- Claro retraso en el desempeño escolar a pesar de intentarlo con esfuerzo.
- Excesiva preocupación o nerviosismo, manifestado por el rechazo en acudir a la escuela, de ir a dormir o hacer actividades propias de la edad del niño.
- Pesadillas persistentes.
- Manifestaciones excesivas de enfado, miedo o tristeza.
- Cambios repentinos en el comportamiento.
- Quejas físicas frecuentes sin que el pediatra encuentre una causa justificada.
- Estar en constante movimiento más allá del juego normal.
- Desobediencia persistente, conductas agresivas o actitud provocadora con las figuras de autoridad.
- Rabietas frecuentes o inexplicables.
- Deseos de hacerse daño.
- Rechazo continuo en acudir a la escuela.
- Posible indicio de Acoso Escolar.

• Problemas psicológicos en la edad infantil:

- Trastornos de ansiedad (TAG, ansiedad por separación, fobia social, fobias específicas, TOC, trastorno de pánico/agorafobia, mutismo selectivo, fobia escolar y TEPT):
- Trastorno obsesivo-compulsivo.
- Trastornos psicosomáticos.
- Trastorno reactivo del vínculo.
- Depresión.
- Trastorno bipolar.
- Trastorno por déficit de atención con/ sin hiperactividad.
- Trastorno oposicionista – desafiante (TOD).
- Trastorno disocial/ de conducta.
- Trastornos de la eliminación: enuresis y encopresis.
- Trastornos generalizados del desarrollo.
- Trastornos de tics y síndrome Gilles de la Tourette.
- Maltrato/ abuso infantil.
- Situaciones de divorcio difícil.
2- PSIQUIATRÍA Y PSICOLOGÍA DEL ADOLESCENTE
Los adolescentes no son niños pero tampoco adultos, por lo que se aconseja la atención por profesionales especializados en el tratamiento, el conocimiento, la comprensión y la empatía con los problemas típicos de este rango de edad. Supone una época de grandes cambios y crisis personal en el camino de la búsqueda de la propia identidad. Los problemas psicológicos en los adolescentes surgen a menudo en un intento de adaptarse con más o menos éxito a las exigencias del entorno y su propia necesidad de individuación. No obstante, se trata también una época de gran vulnerabilidad en la que pueden dar la cara enfermedades que requerirán un abordaje eficaz con el fin de perjudicar lo mínimo posible el desarrollo y plan vital del adolescente.
• ¿Cuándo solicitar ayuda de un especialista?
- Claro retroceso en el rendimiento escolar.
- Incapacidad de hacer frente a los problemas cotidianos.
- Cambios marcados en los hábitos de sueño o alimenticios.
- Dificultades en la concentración que se manifiestan en casa o en la escuela.
- Actividades sexuales de riesgo.
- Depresión, manifestada por un afecto negativo prolongado a menudo acompañado de cambios en el apetito, dificultades para dormir y pensamientos de muerte.
- Cambios marcados del estado de ánimo.
- Pensamientos o creencias extrañas o comportamientos inusuales.
- Preocupación o ansiedad marcada que se manifiesta en la vida diaria, por ejemplo en los estudios o en sus relaciones interpersonales.
- Uso de alcohol u otras drogas.
- Miedo extremo de ser obeso, realizando dietas excesivas u otros métodos para perder peso (tomar laxantes, provocarse el vómito, etc.).
- Comportamiento autolesivo o autodestructivo.
- Amenazas con dañar a sí mismo o a los otros.
- Amenazas repetidas de escaparse de casa.
- Violación de los derechos de los otros, mostrándose desafiante con la autoridad o llevando a cabo actos de vandalismo.
- Posible indicio de Acoso Escolar, Grooming, Ciberacoso,Sextorsión o Sexting.
- Dificultad con el manejo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

• Problemas de salud mental propios de la adolescencia:
- Trastorno de la conducta alimentaria:
- Psicosis.
- Desregulación emocional
- Trastornos por abuso de sustancias:
- Depresión
- Trastorno bipolar
- TOC
- TOD/ TC
3- ESCUELA DE PADRES
Ser padres es un aprendizaje constante. Todos los padres se encontrarán por el camino con situaciones con sus hijos en las que se sientan competentes y otras en que se sientan desbordados. Las escuelas de padres brindan la oportunidad de compartir con otros padres y con la guía de terapeutas profesionales un espacio en el que hablar de los problemas del día a día con sus hijos y con ello poder mejorar la dinámica familiar. Las escuelas de padres están especialmente diseñadas para el manejo de problemas de conducta y de comunicación entre padres e hijos. Son especialmente útiles en aquellos casos en que los padres se sienten cansados o nerviosos porque sus hijos no les hacen caso, tienen que repetirles mil veces las cosas y estar detrás de ellos o si hay enfados y gritos e incluso violencia. Puede tratarse de un tratamiento complementario a otras intervenciones como la terapia individual o bien de un espacio para padres que sientan la necesidad de ayuda.

Se trata de grupos cerrados de no más de doce personas, con diez sesiones de frecuencia semanal y de dos horas de duración.
Los grupos se distribuirán por edades y problemas específicos.

Contenidos del grupo:
1. Cómo hablar con nuestros hijos.
2. Por qué son importantes los límites y las normas.
3. ¿Son sus límites firmes o blandos? Cómo respaldar las normas con consecuencias.
4. Alternativas al castigo.
5. Motivación y colaboración.
6. Los deberes.
7. El refuerzo.
8. Cómo enseñar habilidades para resolver problemas.
9. Fomentar la autonomía.
10. Cómo ayudarles a afrontar sus sentimientos.
V UNIDAD DE CONDUCTA ALIMENTARIA Y SOBREPESO
La Bulimia y la Anorexia Nerviosa no son las únicas Alteraciones del Comportamiento Alimentario. Si bien pueden ser las más graves, no debemos restar importancia a la obesidad (también considerado una enfermedad en sí misma) o el sobrepeso que, aunque no se considera una enfermedad, puede producir un intenso sufrimiento y ser un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades somáticas graves.

Una vez descartada la existencia de una enfermedad endocrina que justifique el sobrepeso, las causas más probables son los malos hábitos alimenticios o los problemas de “relación” con la comida. La reeducación de la conducta alimentaria es fundamental en cualquier acercamiento a procesos de adelgazamiento, pero puede no ser suficiente o fracasar por no haber analizado factores como la relación patológica con las comidas. Comer con ansiedad, picar constantemente, “pagar” con la comida los contratiempos de la vida cotidiana son conductas muy frecuentes en personas con sobrepeso y obesidad. Se debe analizar el significado de la comida, de la relación con la comida y de la relación que tenemos con nuestro aspecto físico siempre que se desee modificarlo.

Ya sea desde la psicoterapia individual, de grupo o incluso farmacológica ofrecemos un abordaje multidisciplinar de este tipo de problemas.

Otros Trastornos graves del Comportamiento Alimentario, como pueden ser algunos casos de Bulimia y Anorexia Nerviosa, pueden precisar de tratamientos en centros especializados con recursos que exceden los que nosotros podemos ofrecer. Sin embargo, una vez realizado el diagnóstico, podemos orientar a las personas o familias de las personas que los padecen hacia dónde dirigir sus pasos.
VI UNIDAD DE DOLOR CRÓNICO Y FIBROMIALGIA
Son muy numerosas las enfermedades que producen dolor crónico, tanto reumatológicas (Fibromialgia, Artritis Reumatoide etc.,) como traumatológicas (Fascitis, Hernias Discales en diferentes segmentos de la Columna Vertebral etc.). Muchas de estas enfermedades carecen de tratamiento curativo y las personas que las padecen se ven abocadas a sufrir el dolor durante meses, años, a veces de por vida, a veces de forma cíclica, otras de forma constante… La convivencia con el dolor es una de las causas que mayor limitación produce en la vida cotidiana, uno de los mayores temores del hombre y una de las fuentes que mayor sufrimiento genera.

La relación del dolor con la ansiedad y con la depresión son hechos incuestionables. Por eso proponemos, nuevamente, un abordaje multidisciplinar en el que lo primero que se debe descartar es la existencia de una patología mental (ya sea secundaria al dolor o primaria) y tratarla de forma adecuada. Es muy frecuente que a pesar de padecer dolor crónico no se presente enfermedad psiquiátrica alguna pero sí se entra en una especie de círculo vicioso con la tensión, la adopción de posturas antiálgicas (posturas en las que el dolor disminuye), la incapacidad para mantener la atención en otro estímulo que no sea el doloroso, la ansiedad y el empeoramiento del dolor.

Basándonos en diferentes técnicas de uso extendido en todo el mundo, hemos diseñado un programa específico para el abordaje del dolor, que llevamos poniendo en práctica desde hace años y que está dando resultados muy satisfactorios según la percepción de los propios pacientes. Si bien no podemos prometer que el dolor vaya a desaparecer, sí aportamos una nueva herramienta en la lucha diaria contra esta patología.
VII UNIDAD DE PSICOGINECOLOGÍA Y PSIQUIATRÍA PERINATAL
1- EMBARAZO Y PUERPERIO
El embarazo es un momento de cambios biológicos y psicológicos intensos que suponen un periodo de adaptación para una mujer. Es una experiencia física y emocional compleja, intrínsecamente tensionante. En ocasiones, puede ser el desencadenante de reacciones psicológicas que varían desde el estrés emocional leve, hasta trastornos psiquiátricos más graves.

La realidad de la maternidad inminente implica pérdida de autonomía y control. En algunas mujeres esto puede provocar sentimientos conflictivos acerca de la libertad personal, la independencia y la dependencia de otros. Los cambios en la relación de la mujer con su pareja al paso que el niño se convierte en una realidad, también pueden ser causa de estrés, o alteraciones emocionales a medida que el embarazo llega a su fin.

Los sentimientos contradictorios y ambivalentes con respecto al embarazo pueden predisponer a una mujer a un estado de ansiedad y depresión, así como mujeres que han sufrido abortos previos o importantes dificultades para conseguir el embarazo.
Por todos estos motivos consideramos necesario en muchas ocasiones, un apoyo emocional, informativo y terapéutico, con el fin de disminuir el (muchas veces infravalorado) sufrimiento psíquico asociado al embarazo.

Especial interés cobra el puerperio, como momento en el que pueden debutar trastornos como la Depresión y la Psicosis Puerperal. Aunque lo más habitual es que la sintomatología no sea tan severa, es de especial interés el ánimo bajo, la ansiedad, los sentimientos de hiperresponsabilidad y desbordamiento (conocido con el término anglosajón “maternity blues” o “tristeza de la maternidad”), que desarrolla la mujer en las primeras semanas del parto. En ocasiones requieren seguimiento psicológico con el fin de no desarrollar trastornos más severos.

2- PERIMOENOPAUSIA Y MENOPAUSIA
La perimenopausia y menopausia son momentos de especial vulnerabilidad para la mujer, ya que se eleva la incidencia de síntomas depresivos, muchas veces condicionado por el miedo al envejecimiento, sentimientos de inutilidad, baja autoestima o dificultades maritales. Los mecanismos biológicos que generan estas alteraciones y justifican los cambios de nuestra forma de reaccionar ante situaciones estresantes están extensamente estudiados. Esto no significa que para el tratamiento de los síntomas que complican tanto esta etapa vital sea necesario el uso de psicofármacos. Lo que sí es importante es descartar esta opción terapéutica si no es imprescindible y saber orientar a la mujer a la elección adecuada del tipo de tratamiento que precise.

El insomnio es uno de los síntomas más frecuentes en este periodo de la vida, existiendo una correlación muy alta entre los llamados “sofocos” y los trastornos del sueño. De esta manera, la mujer se siente irritable, cansada y con dificultades de concentración, que aumentan aún más la probabilidad de desarrollar trastornos afectivos y, de haber antecedentes previos, los puede agravar.

3- INFERTILIDAD
Desde la dificultad para concebir un hijo cuando la persona lo desea hasta la infertilidad está suponiendo un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad.

Son numerosos los factores que se están reconociendo como causa de este tipo de problemas, causas tanto biológicas como de estilos de vida. Que cada vez un mayor número de parejas esté presentado dificultad a la hora de concebir, generando la necesidad de acudir a clínicas de reproducción asistida, es un hecho.

Esta problemática afecta seriamente al proyecto de vida de quien lo padece y suele llevar asociados problemas de ansiedad, sentimientos de fracaso y de impotencia que en ocasiones generan un intenso malestar o incluso episodios depresivos y problemas de relación con la pareja.

No hay que olvidar las consecuencias desde el punto de vista de la estabilidad emocional de los propios tratamientos hormonales, lo que unido al duelo por no poder crear la familia cuando uno lo desea acentúa la presencia de sintomatología ansiosa y depresiva.
Asimismo, es bien sabido que el propio estrés dificulta los procesos de gestación, incluso cuando no existe patología biológica que lo justifique, lográndose a veces embarazos espontáneos cuando la pareja “deja de buscar la concepción” y se relaja, incluso tras varios intentos en centros de reproducción. Puede entrarse en un círculo vicioso de dificultad para concebir provocadora de estrés y el propio estrés dificultando la concepción aún más.

Desde la psicoterapia se ofrecen estrategias de afrontamiento de esta situación para tratar de minimizar los factores estresantes relacionados con todo el proceso, tanto a nivel individual como de pareja, a fin de lograr un adecuado manejo de la situación que podrá en algunos casos mejorar las probabilidades de éxito de los tratamientos o si no es así a elaborar de la manera menos traumática posible, el duelo ante la no realización de este deseo.
VIII UNIDAD DE PSICOGERIATRÍA
La forma de vivir, la forma de enfermar, las enfermedades típicas de los mayores, el contexto vital, la sensación de pérdida (ya sea de personas, de habilidades físicas o intelectuales, de bienes materiales), la carencia de entornos apropiados… Un sinfín de situaciones afecta específicamente a las personas mayores y deben ser valoradas de forma individual. Diagnosticar si padece algún tipo de enfermedad mental o si siente soledad, minusvalía… Dependiendo del diagnóstico se debe proceder a uno u otro tratamiento.

El manejo de la medicación en estos pacientes, que suelen tener otras enfermedades concomitantes, así como tratamientos con fármacos de diferente índole, debe realizarse por personal entrenado en valorar las interacciones farmacológicas y los efectos secundarios de la medicación.

En el momento actual estamos asistiendo a un uso posiblemente excesivo de medicación antidepresiva en ancianos, y debemos plantearnos si no estamos confundiendo la tristeza adaptativa con la depresión. De ser así, el abordaje debe ser diferente del psicofarmacológico que, además de ser ineficaz, no es inocuo. Las terapias individuales, de grupo, la promoción de las actividades de ocio y la puesta en marcha de proyectos de reagrupación de personas en situaciones similares puede ser una ayuda para los mayores.
IX UNIDAD DE SALUD SEXUAL
A la salud sexual se le ha hecho poco caso, en nuestra opinión, en los últimos años (o décadas). Estamos inundados de prejuicios y desconocimiento del propio cuerpo y de la sexualidad.
No se trata sólo de enfermedades como el vaginismo, la disfunción eréctil o la eyaculación precoz, hablamos también de un cambio de la forma de ver nuestra sexualidad, de promover la salud sexual, de aprender a vivir la sexualidad desentendiéndonos de ciertas actitudes educacionales y adquiridas que, hoy por hoy, podemos considerar anacrónicas.
X UNIDAD DE TRAUMA PSÍQUICO
El trauma psíquico es un acontecimiento presente en la vida de casi todo ser humano en la medida que todos hemos tenido algunas experiencias dolorosas que han determinado patrones de comportamiento disfuncional.

Para Francine Shapiro, “traumático sería cualquier suceso que ejerza un efecto negativo duradero en el ser o en la psique”. El indicador es que el recuerdo del mismo aún genera en la paciente una autoevaluación negativa sobre sí mismo y un cierto grado de perturbación emocional.

Es el resultado de la exposición a un acontecimiento estresante inevitable que sobrepasa los mecanismos de afrontamiento de la persona. Cuando las personas se sienten demasiado sobrepasadas por sus emociones, los recuerdos no pueden transformarse en experiencias narrativas neutras. El terror se convierte en una fobia al recuerdo que impide la integración del acontecimiento traumático y fragmenta los recuerdos traumáticos apartándolos de la consciencia ordinaria, dejándolos organizados en percepciones visuales, preocupaciones somáticas y cambios conductuales (Pierre Janet). La persona se enfrenta a una situación de amenaza psicológica o vital de la que no puede escapar y para la que sus recursos normales no son eficaces, no pudiendo enfrentarse a ella de manera que pueda hacerla desaparecer ni huir.

En otras ocasiones, el trauma ocurre a través de un período vital prolongado en el que la persona, a veces el niño, vive en una atmósfera emocional que carece de calidad afectiva o en la que abundan los malos tratos físicos y/o psicológicos. En muchos casos, no disponemos de relaciones personales que ayuden a consolidar un sentido del sí mismo como digno y valioso. En casos como este hablamos de “trauma acumulativo” o “trastornos de estrés postraumático complejo” o DESNOS (Disorder of Extreme Stress not Otherwise Specified) (Van der Kolk et al.). El trauma ocurrido en la infancia se ha asociado con patologías muy diversas: depresión, ansiedad, baja autoestima, dificultades en el funcionamiento social, conductas autodestructivas, trastornos de personalidad, trastornos disociativos, abuso de alcohol y drogas, trastornos alimentarios, somatización, etc.

PSICOTERAPIA EMDR:
EMDR es una psicoterapia que consta de 8 fases que fue desarrollada por Francine Shapiro con el objetivo de integrar de manera adaptativa memorias traumáticas estresantes. El método EMDR puede ser definido como una terapia interactiva, interaccional, intrapsíquica, cognitiva, conductual, orientada al cuerpo y centrada en el paciente. Todas estas modalidades están basadas en la integración, centrada en el paciente como una persona integral.

EMDR funciona con Traumas, con mayúsculas, como con traumas con minúsculas, es decir tanto con aquellos que dan origen a los síntomas clásicos del Trastorno de Estrés Postraumático, como también con sucesos sucedidos en la infancia que por su repetición o por otras características quedaron grabados en el sistema nervioso ejerciendo un efecto perdurable en el mismo y condicionando, por tanto, todas las experiencias posteriores.

Se basa en el Modelo de Procesamiento Adaptativo de Información. Una de las claves de este modelo es que los recuerdos (perturbadores) almacenados disfuncionalmente son la causa de diversos trastornos mentales como son el Trastorno de estrés postraumático, algunos tipos de depresión, la ansiedad y otros trastornos de base traumático; y que si las memorias almacenadas disfuncionalmente causantes del trastorno son procesadas, los síntomas remitirán. Postula que existe un equilibrio neurológico en un sistema fisiológico definido que permite que la información sea procesada hasta alcanzar una resolución adaptativa, y esto se realiza a través de conexiones con redes neuronales apropiadas para que la experiencia sea empleada constructivamente por la persona e integrada en un esquema cognitivo y emocional positivo. Así resultará útil, nos servirá de aprendizaje y estará disponible para reaccionar adecuadamente en situaciones semejantes en el futuro. Pero cuando alguien experimenta un trauma psíquico se produce un desequilibrio en el sistema nervioso, provocado por la descarga masiva de neurotransmisores. Entonces, el sistema de procesamiento de la información que suponemos innato deja de funcionar adecuadamente y toda la información adquirida durante el momento del suceso traumático es almacenada en su estado original, y se mantiene neurológicamente en ese estado perturbado. Este material “no procesado” permanece en un “estado excitatorio” que puede ser detonado por toda una variedad de estímulos tanto internos como externos, expresándose en forma de pesadillas, recuerdos retrospectivos, pensamientos intrusivos, sentimientos desadaptativos, etc. (síntomas propios del Trastorno de Estrés Postraumático), incluso años más tarde.

Cuando le pedimos a un paciente que se concentre en el recuerdo de un trauma, con el método EMDR lo que sucede de acuerdo a esta hipótesis es que establecemos un vínculo entre la conciencia actual y el sitio donde la información traumática está almacenada en el cerebro, que denominamos la red-neural traumática. A esta doble atención del paciente al presente y al pasado que debe realizar mientras se trabaja con EMDR, se denomina atención dual. A partir de ahí, y con la estimulación bilateral propia del método (movimientos oculares, estimulación auditiva, estimulación táctil) se reactiva el sistema de procesamiento de la información y permite que dicho recuerdo pueda ser integrado, hasta llegar a ser adaptativo.

Así, en la actualidad, la terapia EMDR es uno de los métodos de psicoterapia más eficaz y seguro para el tratamiento de trastornos de base traumática.
NOZALEDA Y LAFORA. Clínica de Salud Mental
Calle José Ortega y Gaset 44, 1º C. Madrid 28006, España
0034 91 401 7272

Copyright 2013 - Todos los Derechos Reservados

diseño HORNA comunicación